Algunos enfrentamientos en el amistoso en el Gilberto Parada.

Foto: Club Bolívar

El partido amistoso entre Guabirá y Bolívar en el estadio Gilberto Parada de Montero duró 38 minutos. El encuentro que se realizó la noche de este miércoles terminó en pelea, las patadas, puñetes y petardos hicieron que el juego no concluya.

Había promesa de buen fútbol, de acuerdo con los reportes desde Montero, pero la sangre caliente impidió que se desarrolle el encuentro y la gente salió molesta de la Caldera del Diablo.

Los rojos dominaron el juego en el inicio. Producto de ello y un error de Carlos Lampe llegó el 1-0 a los ocho de partido, el autor fue el dominicano Ronaldo Vásquez.

Luego del tanto los celestes se animaron a salir, a jugar más, pero se produjo una primera gresca que fue protagonizada por Fran Supayabe y Patricio Rodríguez. El jugador de la Academia le propinó un codazo en el rostro al azucarero y ambos fueron expulsados, pero todo desencadenó en una trifulca.

Volvió el partido. El juego tenía intensidad pero no había tranquilidad, había tensión en el terreno de juego y ello desencadenó en violencia. 

A los 37’ hubo un encontronazo entre Leonel Justiniano y Vásquez, se agarraron a golpes y algunos de sus compañeros intentaron separarlos, hubo intercambio de golpes entre algunos jugadores.

Guabirá optó por dejar el campo de juego. La plantilla se fue al vestuario mientras los jugadores de Bolívar permanecían en el terreno de juego. Cuando los celestes se decidieron ir a los camarines algo pasó en los pasillo, los paceños salieron corriendo a la cancha mientras los azucareros correteaban a Bryan Bentaberry.

Hubo una batalla campal en el Gilberto Parada ante la pasividad de la policía. El titular del equipo rojo, Rafael Paz, fue quien trató de calmar a la gente de los dos bandos, se hizo respetar.

Los hinchas aportaron con su granito de arena. Lanzaron petardos a la posición de los bolivaristas en el campo de juego, uno de ellos por poco impacta en Jairo Quinteros, el titular del azucarero también tuvo que calmar a los hinchas de su equipo.