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Dos intervenciones del VAR fueron determinantes para que el Cruzeiro no pase del empate ante Operário (1-1) por la decimocuarta fecha de la Serie B. El penal que posibilitó el empate del equipo de Paraná fue sancionado, con polémica, tras una revisión del árbitro Rodrigo D’Alonso, y en una de las últimas jugadas del partido, en el tiempo de adición (90+8′), Marcelo Martins marcó lo que hubiera sido el gol de la victoria para Cruzeiro, pero el juez lo invalidó por una supuesta mano del jugador que centró.

A través de sus canales de comunicación, Cruzeiro anunció que su directorio se presentará en la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) para “manifestar formalmente” su “repudio en relación a lo que pasó en el juego”. Según su explicación, en la jugada del penal el árbitro ya había dejado seguir el juego con un saque lateral, por lo que, por norma, no podía parar el juego para revisar una acción anterior. Además, aseguran que las imágenes que revisó el árbitro para invalidar el gol de Martins no son concluyentes.

Al respecto, Martins reclamó: “No podemos sufrir esto aquí, dentro de nuestra casa. Envían a cualquier árbitro a dirigir el partido. Cruzeiro quiere ascender… La CBF tiene que revisar esto. Dejamos el alma, luego nos vamos y nos matan. Ocurrió con (Diego) Tardelli en Santos (sufrió agresiones de hinchas). No podemos salir a la calle, nuestra familia corre peligro por culpa del árbitro. Hicimos un gran partido, pero es imposible ganar así. Dio un penalti en contra y ahora anula un gol que nos ayudaría en la clasificación”.