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LA PELOTA NO SE MANCHA, PERO SI LLORA....

Y puede un día el fútbol llegar a morir?, era la pregunta que nos hacíamos diversos fanáticos del fútbol, tras situaciones como la llegada del VAR y otros cambios en las reglas del juego que le quitaban cierto sabor al deporte rey del mundo. Pero la verdad es que estábamos equivocados y no teníamos idea de lo que realmente significaba esa frase.

Si el fútbol no murió hoy, de seguro estuvo muy cerca, DIEGO, así con mayúsculas como tiene que ser siempre dejaba este mundo a eso de las 11:50 hora de uno de los embajadores más grandes (por no decir el más grande) del fútbol, capaz de generar sensaciones encontradas en cada persona, lo haya visto hacer malabares con la pelota o no.

Lo cierto es que DIEGO encuentra La paz que le faltó en su último tiempo entre los mortales, no se sabía aún, pero cada homenaje en los escenarios argentinos que visitó como técnico de Gimnasia y Esgrima de La Plata llegaron a ser una despedida, un homenaje en vida a aquel hombre que hizo lo que muy pocos por no decir nadie pudo lograr, unir un país tan fragmentado y polarizado como Argentina.

Desde aquella internación en Cuba tras una casi muerte en 2001, DIEGO tuvo encuentros cercanos con el fin de la vida en diversas ocasiones, difundiéndose incluso el rumor cobarde de que se había ido, llegando luego una tranquilidad incomparable al desmentirse esta rumor posteriormente. Uno quisiera que otra vez sea un rumor, que salga otra vez alguien que nos diga que está vivo que otra vez es falsa alarma pero lamentablemente no es, ni será así.

Descansa en paz, DIEGO, en aquel lugar destinado para seres superiores, con esa paz que tanto merecías y que tanto te hizo falta en estos últimos días, mientras tu mejor amiga, la pelota queda ahora si manchada, por las lágrimas de culpa al no haberte dado lo que merecías más allá de una Copa del Mundo.