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VAMOS BOLIVIA, VERDE ESPERANZA

El fútbol latinoamericano ha dejado grandes momentos en su haber, desde polémicas y disturbios, hasta jugadas y partidos memorables que han quedado guardados para siempre en el recuerdo de muchísimos seguidores de todas partes del continente. No es de extrañar que algunos de esos sucesos hayan dejado en los aficionados la necesidad de especular; de hecho, las apuestas siempre han sido parte del deporte y particularmente del fútbol, especialmente antes de eventos importantes, como los partidos clásicos. Hace no mucho era el fútbol boliviano el que recordaba con mucho placer un momento inolvidable, aquel partido contra la selección argentina, el primero de abril de 2009.


Ese día las apuestas en Bolivia despuntaron, como lo hacen todavía ahora en vísperas de nuevos partidos o de duelos igual de importantes dentro del deporte boliviano. La cita se llevó a cabo en el estadio Hernando Siles, y fue un partido previo al Mundial de Sudáfrica 2010.
Entonces era el aclamado Diego Maradona el que dirigía a la selección argentina, que incluía en su plantilla a varios pesos pesados del país y que afrontaba el partido preparado para eliminar a la selección boliviana. De hecho, el mismo Maradona había evadido ciertas lecturas del partido y, con poco ensayo en lo que a suplentes se refería, se lanzó al partido muy seguro de su estrategia.


Tal vez el error en el momento fue subestimar la fuerza de la selección boliviana, que también estaba preparada para una victoria y, de hecho, fue la que pudo llevarse el buen sabor de boca de vuelta a casa. A medida que fueron pasando los minutos, la ofensiva de la selección boliviana fue creciendo y algunos de sus jugadores estrella fueron los encargados de llevar el peso del partido hasta marcar, en lo que sería una de las goleadas con pocos precedentes en la historia del fútbol latinoamericano. Fueron muchos los elementos que se combinaron en aquel partido, porque para la selección boliviana era todo un desafío hacerle frente a figuras como Maradona, el Kun Agüero, Martín Demichelis o el mismísimo Messi.


Sin embargo, todo esto hizo de la victoria boliviana un evento todavía más grande. Es posible y de hecho, mucho se dijo al respecto que uno de los agentes que más hubiera perjudicado a los argentinos fuera la altura a la que debieron jugar, encontrándose en un territorio geográficamente mucho más marcado que a los que estaban acostumbrados.