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Abdul Aramayo

Abdul Aramayo, 84 años de gloria en el fútbol boliviano

El 4 de septiembre de 1934 en el sur del país en Tarija, nacía uno de los jugadores que a sus 28 años se consagraría como una gloria del fútbol boliviano ganando el Campeonato Sudamericano de 1963.

Abdul Aramayo era un wing derecho de esos que están para destruir a la defensa rival, pegado a la línea de cal, rápido con el balón y con una gambeta endiablada con la que fácilmente podía deshacerse de la marca de los rivales. Abdul Aramayo llegó a La Paz en 1953 para militar en Ferroviario, mientras militaba en Chaco Petrolero, con quien salió campeón nacional en 1962, fue convocado a la selección boliviana para el sudamericano de 1963 que se llevaría a cabo en el país. Hay que destacar también que Aramayo le hizo un golazo al campeón del mundo Brasil, en el sudamericano de 1959 que se llevó a cabo en Argentina.

En aquel 1963 en el primer partido frente a Ecuador, Aramayo fue recambio del plantel que empataría 4-4, el segundo partido lo jugó completo logrando con la selección el triunfo 2-1 sobre Colombia, para el tercer partido la velocidad de Abdul Aramayo fue fundamental para vencer 3-2 a Perú, el cuarto partido también dijo presente “el profe” para el triunfo 2-0 sobre Paraguay, el quinto partido frente a Argentina no lo jugó y tampoco el sexto frente a Brasil sin embargo nada puede quitarle el mérito de ser uno de los Campeones de 1963 al profe Abdul Aramayo.

Después llegaría a Bolívar en 1965 para la “Operación retorno” y nunca más se alejaría de la casa celeste, luego de su retiro pasaría a ser entrenador de las divisiones inferiores con un ojo clínico a la hora de encontrar jóvenes talentos para el fútbol boliviano, sin embargo siempre que era requerido estaba al pie del cañón para tomar las riendas del primer plantel, salió dos veces campeón como técnico en el la historia de la LFPB, en 1985 consiguió un bicampeonato y en el 2005 en el torneo Adecuación.

Abdul Aramayo acuñó grandes frases a lo largo de su vida de las destacamos

“Siempre que estuve al frente del equipo lo hice bien, y esta vez, si me dejan, puedo hacerlo de la misma manera”

“La cancha es el templo, uno cuando entra allá tiene que olvidarse de sus problemas y jugar todo lo que pueda”

"...ESTARE EN BOLIVAR HASTA LA MUERTE..."

Hoy “el profe” Abdul Aramayo sale poco de casa pero nunca se alejó de su más grande pasión…el fútbol.

Foto: Doctor David Rosso