Deportivo Futbolmanía Bolivia

Lagrimas.

Un gladiador de carne y hueso

Walter Alberto Flores Condarco, finalmente se despidió esta mañana de la afición celeste. Lo hizo en el lugar que era su segunda casa, el estadio Libertador Simón Bolívar. En la sala de prensa dio las encendidas palabras de hombre de bien, querendón como solo él de la Academia.

Hombres como Walter también tienen su lado sensible, por eso cuando se estaba despidiendo de la afición, en la sala de prensa de Bolívar, no pudo aguantar de dejar caer alguna lágrima, de esas que estaba conteniendo hace bastante tiempo.

Se va a la Católica, pero se va con el sentimiento de amor hacia Bolívar, club al que dijo amar desde muy pequeño. “En Oruro, allá donde vivían todos eran de San José en el barrio, menos yo y mi hermana, los dos somos hinchas de Bolívar, cuando venía a jugar Bolívar a Oruro no dudaba de ir al estadio, allá por los años noventa, me hacía llevar por alguna persona e ingresaba al Jesús Bermúdez, para ver al equipo de mis amores”, rememoró.

Luego, dijo que llegar a jugar en la Academia fue lo mejor que le tocó en su vida deportiva, “duela a quien le duela, Bolívar es el más grande de Bolivia”, volvió a repetir, tras recordar su amor por la Academia.

Eso sí, dijo que es solo un “hasta pronto”, porque planea volver a Bolívar “y cumplir un sueño, para eso me voy a preparar, porque quiero volver a mi club”.

Tras esas palabras, Flores se abrazó con los amigos, periodistas, hinchas de Bolívar, personas que también dejaron caer una lágrima, es que Walter era de los jugadores celestes más sensibles. Siempre que alguien se le acercaba para pedirle un favor, lo hacía, le extendía la mano, sobre todo a los más necesitados. Su famosa frase de “amigo” quedó en medio de la gente que lo despidió hoy en Tembladerani. Para ese momento, ya Walter no pudo contener las lágrimas que se le cayeron. Como dijo él, es un “hasta pronto”.